Luego de estar sentado en una calle vacía, donde tan solo la gente que domina las emociones de manera extraña se siente protegida. Me marqué un soliloquio, me marqué un poema, un estribillo, un elemento disonante.
No me he sentido ridículo, ni siquiera tímido, no he sentido vergüenza, ni duda ni pánico, he brillado con la luz que me sale del interior. Sin mas dilación...con ganas de gritar lo que alguna vez he sentido, lo que siento y lo que sentiré.
Ahora en la inmensa soledad de esta calle susurro a mi sombra las cosas que quiero para mi, las reservas y las cuestiones que tanto me inquietan.
No se como expresar lo mucho que quiero mi propia vida, pero sinceramente es algo eterno.
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